
El Proceso
Afinados Espiritualmente no comenzó como una idea ni como una marca. Se volvió evidente cuando las cosas en mi vida seguían desmoronándose.
Con el paso del tiempo, mis caídas se hicieron más frecuentes y más costosas. Cada una dejaba al descubierto algo que ya no podía seguir ignorando. No me faltaba fe ni estaba tratando de alejarme de Dios.
Sin embargo, lo que yo estaba haciendo era evitar el trabajo más profundo en mi ser. Aquel que requería de autoevaluación y completa honestidad, pero yo estaba utilizando la actividad ministerial para mantenerme ocupada y aparentar que estaba funcionando bien.
Con el tiempo, tuve que dejar de manejar los síntomas y enfrentar la raíz de mi problema.
Esto me llevó a confrontar las historias que creía sobre mí, las formas en que medía mi valor y esa creencia sutil de que ser útil para Dios importaba más que ser formada por Él. La sanidad requería honestidad. El realineamiento requería rendición.
Y en ese proceso, Dios no me recibió con condenación; me recibió con misericordia. Redirigió mi vida a Su Palabra, restaurando el entendimiento de mi identidad, su amor y su gracia. No lo hizo bajo presión, sino a través de Su verdad. No a través de vergüenza, sino a través de Su bondad.
Afinados Espiritualmente, existe para personas que aman profundamente a Dios, pero sienten que dentro de sí, algo no está del todo bien. Este espacio es uno para reflexionar y concientizar de manera continua; no para “arreglarte” ni para ejecutar mejor, sino para escuchar, sanar y realinear tu vida al ritmo constante de Dios.
Déjame aclarar algo: no escribo desde el punto de vista de que lo he alcanzado todo.
Escribo mientras estoy en el proceso.
Porque la afinación espiritual no es un momento singular; es un regreso constante a la verdad, a la honestidad y a la alineación con el corazón de Dios.
Si estás cansado, consciente o anhelando en silencio una fe que sea completa; y no una que es superficial, eres bienvenido aquí.
Afinemos juntos nuestros corazones.
— Joelibeck
