PENSÉ QUE ESTABA EMPEZANDO UN BLOG

Si pensabas que yo solo estaba empezando un blog… resulta que, en realidad, estaba abriendo entradas de mi diario que Dios me ha ido guiando a escribir durante más de ocho años.

Estas palabras no comenzaron el día en que presioné “publicar”. Comenzaron en lugares quietos. En oraciones que no siempre sabía cómo expresar. En preguntas que me daba miedo decir en voz alta. En momentos de sanidad, confesión, arrepentimiento, rendición, convicción, duelo, claridad y gracia.

Durante las últimas 12 semanas, he estado compartiendo fragmentos de ese proceso a través de Afinados Espiritualmente (Spiritually Tuned™). Pero más que una colección de posts, estas reflexiones se han convertido en una manera de mirar hacia atrás y reconocer un hilo claro: Dios ha estado afinando lo que solo Él puede alcanzar.

Cuando empecé a publicar, sabía que estaba compartiendo palabras desde mi corazón. Pero con el paso de las semanas, comencé a ver cuán conectadas estaban todas. Plenitud. Rendición. Sanidad. Claridad. Raíces. Gracia. Formación. No desempeño (ejecución).

Y esa última parte es muy importante para mí. Porque Spiritually Tuned™ nunca fue creado para convertirse en otro lugar donde tuviera que demostrar algo, mantener un ritmo o producir algo solo para seguir siendo visible.

Este espacio ha sido creado desde el proceso. Y el proceso no siempre se mueve al ritmo del contenido. A veces el proceso es silencioso. A veces es lento. A veces se ve cómo sentarse con Dios en los lugares que preferiríamos pasar por alto. A veces se ve cómo escribir algo en un diario mucho antes de tener el valor o las palabras para compartirlo.

Esto ha sido para mí durante estas primeras doce semanas. No pensamientos pulidos, más gracia procesada.

La Conexión Detrás de Todo

Cuando compartí Bienvenidos a Mi Blog, fue más que una introducción. Fue un permiso para comenzar. No porque todo estuviera terminado. No porque ya hubiese llegado a la meta. Ni porque cada parte de la historia estuviera ordenada, sanada y lista para envolverla con un lazo bonito.

Comencé porque Dios ya había sido fiel en lugares inconclusos. Y eso es algo que todavía estoy aprendiendo. No tenemos que esperar a ser perfectos para testificar de la bondad de Dios. Podemos compartir desde la medio del proceso con humildad, sabiduría y honestidad.

En Enfoque Holístico, reflexioné sobre el tipo de fe que toca cada parte de quienes somos. No solo las partes visibles. No solo el lenguaje espiritual. No solo los roles que llevamos. Sino el alma, las motivaciones, las heridas, los pensamientos, los patrones y los lugares donde hemos aprendido a desempeñarnos en vez de rendirnos.

Una vida espiritualmente afinada no consiste en aparentar equilibrio mientras por dentro estamos quebrantados. Se trata de permitir que Dios traiga cada parte de nosotros de vuelta a la alineación con Él.

En Corazón Nómada, escribí sobre esa parte de nosotros que sigue buscando paz en lo siguiente. El próximo rol. La próxima oportunidad. El próximo logro. La próxima temporada. El próximo lugar en el que pensamos que finalmente nos sentiremos establecidos.

Pero un corazón errante seguirá errando hasta que encuentre su hogar en Cristo. Jesús no es solo otra parada en el camino. Él es el fundamento.

En posts como Talento Sin Alma y Talento Sin Raíces, seguí regresando a un tema que Dios ha estado poniendo en mi corazón por mucho tiempo: El don no es el problema. El talento es hermoso. La habilidad importa. La excelencia importa.

Pero si las raíces no son profundas, el fruto no permanece. Dios no solo está interesado en lo que podemos hacer por Él. Él está formando en quién nos estamos convirtiendo en Él. Y a veces trabaja en las raíces mucho antes de que alguien vea el fruto.

En No Era Castigo, Era Poda, reflexioné sobre el tipo de dolor que muchas veces queremos evitar. No todo dolor es bueno. No todo dolor viene de Dios. Pero Dios es lo suficientemente fiel para encontrarnos en lugares dolorosos y usar lo que el enemigo quiso para mal para formarnos, podarnos, fortalecernos y sanarnos.

A veces lo que se siente como presión en realidad es preparación. A veces lo que se siente como pérdida en realidad es poda. A veces lo que se siente escondido en realidad es tierra santa.

En El Sonido de una Vida Clara, escribí sobre la claridad. Claridad en el liderazgo. Claridad en la familia. Claridad en nuestros pensamientos. Claridad en nuestro caminar con Dios. Porque la confusión roba la paz.

El caos desgasta a las personas. Pero la claridad trae cuidado. Estoy aprendiendo que la claridad no es control. Es amor con dirección. Es crear espacio para la paz. Es escoger liderar, vivir y comunicar de una manera que ayude a otros a respirar, no a adivinar.

En Tú Me Amas Parte I y Parte II , compartí una de las verdades más difíciles y más liberadoras que he tenido que recibir: La corrección de Dios no es rechazo. Es amor.

Su amor no consiente aquello que nos está quebrando. Su amor no ignora lo que nos hiere o hiere a otros. Su amor dice la verdad. Su amor interrumpe el ciclo. Su amor dice: “No te voy a dejar aquí.” Ese tipo de amor puede doler en el momento, pero es el que nos guía hacia la libertad.

En reflexiones como Una Imagen un Año Después, Florece de Todos Modos y La Gracia en las Grietas, escribí sobre duelo, crecimiento, quebranto y gracia.

Estoy aprendiendo que el duelo y la gratitud pueden sentarse en la misma mesa. Que los buenos árboles no florecen porque el clima siempre es fácil, sino porque sus raíces son profundas. Que el quebranto no es hermoso por sí solo, pero la restauración de Dios sí lo es.

Y que la gracia no evita las grietas. La gracia nos encuentra allí.

Lo Que Estoy Aprendiendo

Al mirar hacia atrás en estas primeras doce semanas, ahora puedo verlo con más claridad: Dios no busca un cambio superficial. Él busca transformación. Él no solo está afinando las partes que la gente ve.

Él está afinando lo que solo Él puede alcanzar. Las motivaciones. El duelo. El orgullo. El temor. Las heridas. Los lugares donde aprendí a sobrevivir. Los lugares donde aprendí a desempeñarme. Los lugares donde aprendí a fingir.

Y quizás eso es realmente lo que significa estar espiritualmente afinados. No es que Dios nos haga sonar impresionantes. Es que Dios nos trae de vuelta a la armonía con Él. Es la obra lenta y sagrada de llegar a ser completos en Cristo.

Un Lugar Para Descansar

Este resumen es importante para mí porque no quiero que Afinados Espiritualmente (Spiritually Tuned™) se convierta en otra cosa que tenga que mantener.

No quiero escribir bajo presión. No quiero publicar por miedo. No quiero perseguir el momentum con tanta fuerza que pierda el corazón de por qué esto comenzó. Afinados Espiritualmente es un lugar para descansar, no para ejecutar.

Un lugar para escuchar. Un lugar para ser honestos. Un lugar para recordar que la formación no se apresura. Un lugar para hacer espacio para la obra silenciosa de Dios.

Así que al mirar hacia atrás en estas primeras 12 semanas, estoy agradecida. Agradecida por cada persona que ha leído, compartido, comentado o conectado en silencio con algo que Dios me dio el valor de publicar. Agradecida por la sanidad que ya ha sucedido. Agradecida por el proceso que aún sigue desarrollándose. Agradecida porque Dios no desperdicia lo que rendimos a Él. Y agradecida porque Él es lo suficientemente paciente como para seguir afinándonos, una capa a la vez.

No sé exactamente cómo se verá cada post en el futuro. Y, honestamente, no quiero forzarlo. Quiero seguir escribiendo desde el mismo lugar donde esto comenzó: desde la oración, desde el proceso, desde la Biblia, desde la honestidad, desde la sanidad y desde el deseo de animar a otros que también están aprendiendo a caminar con Jesús en medio de su proceso de transformación.

Así que si te perdiste alguno de los primeros doce posts, me encantaría que regresaras y los leyeras. No para ponerte al día con un calendario de contenido. Sino para sentarte con aquello que pueda encontrarte en tu propio proceso.

Hay más por venir. Pero vendrá desde el descanso, no desde la presión. Desde el desbordamiento, no desde el desempeño. Desde el lugar secreto donde Dios sigue haciendo lo que solo Él puede hacer.

Él sigue afinando lo que solo Él puede alcanzar.

Afinémonos.

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